No hay productos en el Carrito
El Drama en la pista y sus efectos en tu rendimiento
«Los patinadores/as amamos el Drama».
Cada vez que digo esta frase frente a una patinador o patinadora, aparece una risa cómplice.
Y no importa la categoría, la edad o la etapa deportiva que esté viviendo quien la escucha. Porque la gran mayoría, asiente. A veces, con un poco de vergüenza y otras, con un “sí” rotundo.
Personalmente, creo que sí amamos el Drama… O al menos, así ocurre dentro de la pista. Aunque en las competencias se deja ver con mayor facilidad.
Ahora bien: ¿A qué le llamo Drama?
Sin duda, deben existir un sinfín de definiciones, pero desde mi experiencia, creo que el Drama tiene que ver con la intensidad de nuestros pensamientos y la exageración de las emociones; combinación que convierte todo lo que nos ocurre (o casi todo) en algo más importante o serio de lo que realmente es.
Visto así, el Drama tiene una pésima reputación.
Pero aun así, ¿por qué el Drama atrae tanto?
¡Ojo! No digo que a todas y todos los patinadores les ocurre lo mismo. Existen excepciones y niveles diferentes de vivir el Drama. Pero en general, de manera consciente o no, el Drama forma parte de la personalidad de un patinador o patinadora artística. O si no, dudo mucho que hubiera elegido el patinaje ARTÍSTICO como su deporte favorito.
Personalmente, el Drama me parece perfecto cuando genera un caudal emocional que apoya el proceso creativo de nuestra performance, parte fundamental para nuestro óptimo
rendimiento. Y a su vez, esa intensidad y exageración bien dirigida, además de ayudarnos a conectar con el público, nos moviliza. Nos permite disfrutar de un deporte que integra la danza y la interpretación, y que a su vez, requiere de la fuerza de un rugbista para sostener su técnica.
El Drama, gracias a su intensidad emocional no permite correr riesgos, ser valientes y esforzarnos al máximo por lograr los resultados que deseamos.
¿CUÁNDO EL DRAMA SE CONVIERTE EN UN ENEMIGO?
Ahora bien, este caudal emocional mal gestionado juega malas pasadas, sobre todo, en momentos de presión, concentración o de conflicto… E incluso, cuando, simplemente, tenemos una mala semana de entrenamiento.
El drama mal dirigido y sin consciencia, es decir, sin entender cómo se manifiesta y opera de manera interna, bloquea el avance e impide que tomes decisiones constructivas para tu vida deportiva. Afecta tu concentración y rendimiento. Provoca que dudes de tus capacidades; que evaluemos nuestro desempeño de manera radical; que nos desconcentremos; que aparezca el mal genio y terminemos arruinemos momentos especiales, simplemente porque no sabemos qué hacer con él cuando aparece.
Entonces, la pregunta es: ¿cómo podemos aprovechar lo mejor de este caudal emocional y gestionar constructivamente su intensidad?
Señales de que la perfección está presente en tu entrenamiento
La obsesión por la perfección en la pista puede afectar tu rendimiento y tu bienestar general. A continuación, te presentó algunas de las señales más comunes:
- Autocrítica excesiva: te auto evalúas de manera extremadamente dura, enfocándote en errores mínimos y restando importancia a los logros obtenidos.
2. Entrenamiento a pesar de lesiones o fatiga: continuar ejercitándose ignorando el dolor, las molestias o lesiones existentes, lo que puede agravar el daño físico.
3. Sentir culpa cuando faltas a un entrenamiento: sentimientos intensos de malestar emocional cuando no asistes a un entrenamiento, pensando de que si dejas de entrenar, perderás oportunidades o bajará tu rendimiento.
4. Procrastinación extrema: retrasas o evitas tareas por temor a no realizarlas perfectamente, lo que puede interferir en tu progreso.
5. Te enfocas en detalles triviales: sientes una preocupación desmedida por aspectos mínimos, perdiendo de vista el panorama general del entrenamiento o la competencia.
6. Incapacidad para disfrutar de tus logros: y esto tiene que ver en que, aun cuando hayas logrado avanzar en comparación a competencias anteriores o logras metas importantes, mantienes la creencia de «siempre se puede hacer mejor», lo que impide tu satisfacción personal.
7. Relaciones interpersonales tensas: la obsesión por el rendimiento perfecto puede generar conflictos con tus entrenadores, compañeros y seres queridos, afectando gravemente tus relaciones.
8. Negación de la necesidad de descanso: el rechazo a cumplir con períodos de recuperación, luego de mucha carga de trabajo o lesiones, te puede llevar a un sobre entrenamiento y a una disminución en tu rendimiento.
9. Priorizar el entrenamiento sobre otras actividades: abandonas hobbies o simplemente no tienes otra cosa en la que pensar si no es el patinaje…al igual, puedes abandonar estudios o relaciones personales en favor de más tiempo de entrenamiento, indicando una falta de equilibrio en la vida.
10. Percepción distorsionada de la imagen corporal: quizás una de las más graves en mi opinión, y que tiene que ver con la insatisfacción constante con la apariencia física, incluso cuando alcanzas objetivos, lo que puede estar relacionado con trastornos alimenticios.
¿Te sientes identificado/a con alguna de estas señales?
Si tu respuesta es NO, fantástico. Mantienes tu nivel de autoexigencia equilibrada, pero no pierdas de vista las señales para poner atajo a cualquier desequilibrio.
Ahora, si te sientes representada o representado por alguna de estas señales… es natural ya que como deportistas siempre hemos escuchado que debemos buscar la «PERFECCIÓN». Sin embargo, cuando su búsqueda impide tu avance, tienes un problema que aceptar y a su vez, que resolver con determinación.
Primer paso para cambiar
Si te sientes representado/a por más de una de estas señales…te tengo que hacer una pregunta ¿quieres cambiar? Esto es muy importante, ya que por mucho que tu familia te lo diga o tu entrenadora intente ayudar, tú tienes el poder de generar la transformación.
Si tomas este camino, ganarás más confianza en ti mismo/a y aprovecharás aun más el tiempo en pista, permitiéndote aumentar tu rendimiento y acercarte a tus metas mucho más rápido. Por eso, creo que sí merece la pena intentarlo y yo te puedo ayudar a conseguirlo.
También es verdad que en este artículo no conseguirás un cambio inmediato, porque esto no funciona como un acto de magia, pero sí te puede ayudar a dar los pasos necesarios para lograrlo muy pronto.
Dicho esto, para empezar te invito te invito a integres un nuevos concepto en tu mentalidad deportiva: «Buscar la excelencia».
Transforma la perfección en excelencia
Quiero invitarte a que entiendas la «EXCELENCIA» como la acción constante de superar metas y salir de tu zona de confort para probar cosas nuevas que mejoren lo que ya tienes, pero para que eso suceda, primero debes valorar «lo que ya tienes» y eso implica apreciar tu proceso de crecimiento en la pista y va más allá de la propia competencia, haciéndonos sentir que cada día es una oportunidad más para avanzar y conectar con nuestros talentos.
Pero para que todo esto ocurra, necesitas quererlo.
Necesitas ayudarte ti misma y a ti mismo a entender que ese mundo “ideal” y “sin fallos” que puedes construir en tu mente, si bien te ayuda a fijar una meta… en la práctica, necesita que sigas un proceso para que se materialice, manteniendo una actitud activa y positiva hacia tus logros.
Esta manera de vivir tus entrenamientos, además de ayudarte a ganar autoestima y seguridad, te permitirá bajar la intensidad de la crítica interna y la idea que tienes de Perfección se transformará en una actitud constante de búsqueda de EXCELENCIA.
Pasarás de sentir que por un error, “todo” está perdido y “no sirves”, a observar el mismo error como un factor más que debes aprender a corregir para seguir avanzando y no te determinará como deportista ni persona.
En resumen
Mi invitación es que lleves tu mirada hacia la excelencia, hacia la acción de buscar tu propio desarrollo personal y deportivo, queriendo mejorar de manera continua y sostenida en el tiempo, adaptándote a los múltiples desafíos que aparecerán en el camino de una manera consciente, activa y respetuosa con tu cuerpo y tus emociones.
Este enfoque, quizás no se sienta en tu mente, tan “explosivo”, como la búsqueda de la perfección, que más bien, promete resultados rápidos e inmediatos. Sin embargo, sí te puedo asegurar, que te va a traer mayores satisfacciones a mediano y largo plazo.
La búsqueda de la excelencia te acompañará toda tu vida y te permitirá lograr grandes metas y superar un montón de desafíos de una manera sana y constructiva para ti.
Porque el patinaje se trata de volar bajito, pero también, de aprender habilidades que nos ayudarán a llegar lejos, incluso, fuera de la pista.
Espero que este artículo te haya gustado y te sirva para comenzar a entrenar, más allá de la técnica. Y si has llegado hasta aquí, dale ‘like’, compártelo en las redes e invita a más personas a descubrir este espacio de aprendizaje.
Y otro tema muy importante: este contenido está desarrollado con la intención de educar, ofrecer herramientas y crear consciencia sobre un tema especial, no tiene la intención de sustituir el trabajo con un/a especialista de la salud mental.





