Para quién es este artículo: papás, mamás y tutores de deportistas.

¿Prefieres escuchar esta clase? Aquí te dejo el audio completo.🙌

Hoy quiero hablarte de una idea fundamental:
Una cosa es desear competir… y otra muy diferente es tener la capacidad real para sostener una competencia.

Y lo traigo porque muchas veces se empieza a competir con entusiasmo, con esa energía linda de “vamos con todo”, de “tiene muchas ganas”
Y claro, eso motiva, engancha, impulsa.

Pero…
¿Nos detenemos a pensar si está verdaderamente preparada o preparado para sostener esa experiencia?

La competencia, como muchas otras cosas en la vida, es un músculo que se entrena.
No se trata solo de técnica, de cumplir con los requisitos o de estar en el club correcto.
Se trata de poder sostener emocionalmente lo que implica exponerse, esperar, ser evaluada, gestionar la presión y todo lo que gira alrededor.

En el patinaje artístico hay una particularidad importante: no se compite todas las semanas, como en el fútbol o el básquet.
Las competencias son más espaciadas.

Eso significa que el “músculo competitivo” no se entrena con tanta frecuencia, por lo mismo, justamente por esto, los adultos responsables tenemos la responsabilidad de crear las condiciones necesarias para ayudarlos a entrenar esta capacidad o al menos, saber cuáles son sus fortalezas y debilidad, para que llegado el momento, pueda utilizar esta información a su favor.

Ahora bien…tú me puedes decir: «Pero Pau, nosotros no podemos influir en el calendario de competencias». Y en ese sentido… tienes razón. Sin embargo, sí sabes lo que ha ocurrido en competencias pasadas y esta información, puede ser muy importante para entender en qué puedes ayudar a tu hijo/a y cómo comenzar a entrenar su capacidad de competencia.

En la Sección Exclusiva para Madres y Padres encontrarás más reflexiones, audios y guías prácticas como esta, para acompañar mejor a tu hijo/a en el deporte y la competencia.

👉Recuerda las últimas tres competencias que has vivido junto a tu hijo/a y reflexiona sobre lo siguiente:

  • ¿Mostraba nervios o ansiedad o estaba tranquila/o?
  • ¿Tuvo malestares físicos, como dolor de panza?
  • ¿Estaba de mal humor o muy sensible?
  • ¿Te dijo que no quería competir? ¿Se arrepintió en algún momento?
  • ¿Se aisló? ¿Compartió con otras compañeras?
  • ¿Su energía estaba dispersa o «hacia afuera» observando a otras deportistas?
  • ¿Expresaba que estaba tranquila/o, pero al entrar a la pista no pudo gestionar los nervios?
  • ¿Cómo se organizó con los aspectos prácticos: vestuario, maquillaje y sus tiempos?

Fíjate si hay patrones que se repiten.

Porque la competencia no empieza cuando entra a la pista…
Empieza mucho antes.

Y la autonomía emocional, la capacidad de autorregularse, de organizarse, de sostener la espera o la frustración…Todo esto también se entrena.

  • ¿Fue capaz de sostener las responsabilidades básicas o bien, necesita que apoyo para organizarse?
  • ¿Se muestro independiente o necesitó que se le dijera «lo que tenía que hacer»?

Fíjate si hay patrones que se repiten.
Ahí hay mucha información valiosa.

¿Cómo fue tu actitud y tu gestión emocional durante estás competencias?


Porque tu respuesta emocional también es importante. Más cuando en momentos de competencia tienes que hacer «malabares» para llevar todo adelante.

Y muchas veces, tu capacidad para sostener la presión te permitirá identificar con mayor claridad las señales que envíe tu hijo/a . Y a su vez, puedas evaluar qué hacer y cómo ayudarlo/a, sin sobreprotegerla/o ni soltarle demasiado rápido.

Por tanto, también es importante que observes cómo tu estado de ánimo ha influido en la preparación de tu hijo/a.

  • ¿Qué capacidad emocional posee tu hija o tu hijo para competir?
  • ¿Sientes que necesita reforzar alguna actitud, emoción o hábito que le permita mantener su concentración bajo presión?
  • ¿Qué actitud, emoción o hábito te gustaría que no se repitiera más en competencia?
  • ¿Qué actitud, emoción o hábito te gustaría que desarrollara para su próxima competencia?

Reflexiona sobre esto y estoy segura que encontrarás pistas sobre cómo comenzar a entrenar la mentalidad deportiva de tu hijo/a y su capacidad emocional para sostener la presión.

Quizás, tus respuestas te pueden mover, incomodar o impulsan…lo que sientas, «estará bien», ya que marcará un inicio en tu camino como guía de la mentalidad deportiva de tu hijo/a.

No existen respuestas correctas o incorrectas. Todo está perfecto. «Darse cuenta» de la realidad es parte de este proceso.

Continuaremos trabajando y profundizando en este tema en las siguientes lecciones

Seguimos juntas y juntos en este camino de formar deportistas autónomos y conscientes.
Nos vemos en la próxima clase.

error: Content is protected !!

No hay productos en el Carrito

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.

Puedes revisar nuestra política de privacidad en la siguiente página: Política de privacidad